20-N: GANAR LA CALLE CONTRA LA DICTADURA FINANCIERA Y LA REPRESIÓN FASCISTA

Todas las referencias internacionales a España lo avalan: El Estado Español ha dejado de ofrecer las pocas garantías que existían a la hora de ejercer derechos democráticos básicos, vulnerando las libertades políticas y los derechos humanos, y el Estado ha mostrado de nuevo su verdadera identidad de gestor de los intereses de las clases dominantes del país y de los organismos de crédito extranjeros.

La oligarquía financiera española, a la vez que acumula un mayor poder de fuego sobre el conjunto de los trabajadores y el pueblo, se encuentra en cada vez mayor decadencia. Y lo que hemos visto en los últimos dos años es que los intereses de esa oligarquía no son compatibles con el respeto a las garantías políticas básicas que nos corresponden. La llamada Troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Comisión Europea) ha impuesto condiciones económicas a los trabajadores que solo pueden ser aplicadas mediante procedimientos de excepción, papel que la derecha española ha aceptado gustosamente restaurando las prácticas del Estado fascista, todo ello con la complicidad del resto de partidos parlamentarios y los llamados “agentes sociales”.

El pasado 11 de noviembre se cumplieron 5 años del asesinato de nuestro compañero Carlos Palomino en el Metro de Madrid, por parte de un militar neonazi que se dirigía a una manifestación fascista autorizada por la Delegación del Gobierno. La muerte de nuestro compañero y la posterior represión ese día y en los meses siguientes expresaron con nitidez que el Estado iba a cargar contra toda expresión popular y combativa, y que la entonces incipiente crisis económica iba a tener como únicas víctimas a los sectores populares.

Y así ha sido. El aparato del Estado, a pedido de las grandes corporaciones financieras, ha ejecutado un amplio abanico de medidas que restauran lo peor de la represión franquista, cuyo horizonte es criminalizar, judicializar y reprimir la protesta social sin medias tintas: reforma del Código Penal que aumenta penas y restringe todavía más el derecho de manifestación, reforma judicial que permite la defensa sólo a las clases más pudientes, impunidad de las Fuerzas de Seguridad del Estado en el accionar represivo, vía libre a la actividad de la ultraderecha y los grupos fascistas en su actividad terrorista, detenciones arbitrarias, torturas en la detención, endurecimiento de condiciones penitenciarias a los presos políticos y restricciones al uso del espacio público.

España ha vuelto a ser un gran régimen de libertad vigilada donde vuelven a prevalecer los condicionamientos que el fascismo impuso a la muerte de Franco: los intereses de la oligarquía financiera se defenderán a sangre y fuego. El Estado ha lanzado una guerra ideológica y de clase que tiene como fin la destrucción de los sectores sociales combativos, y el disciplinamiento de la clase trabajadora a las necesidades de la élite económica.

Este es un 20-N muy especial. Aunque hayan pasado 37 años de la muerte del dictador, los hechos demuestran cómo la estructura política, económica y militar del fascismo ha prevalecido. La oligarquía nos ha relegado a la condición de súbditos de unos organismos internacionales y de unas condiciones de vida que no hemos elegido. Sólo desde el conjunto del pueblo estaremos en condiciones de enfrentar y superar esta ofensiva represiva y derrotando con todos nuestros medios el modelo político/económico que la vieja guardia del fascismo ha desempolvado.

ENFRENTEMOS LA ESCALADA REPRESIVA

FORMEMOS LA AUTODEFENSA ANTIFASCISTA CONTRA EL RÉGIMEN

DERROTEMOS EL PLAN ECONÓMICO DE LA OLIGARQUÍA Y LOS BANCOS

¡NO PASARÁN!

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