Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado dan comienzo a la IIª Operación “Caballo de Troya”, contra la insurgencia estatal organizada

Sangre joven se hace hueco entre las altas esferas policiales, y con ella, llegan nuevas tácticas y métodos para la lucha contra los enemigos del estado. Hace unos años ya nos hacíamos eco de la Iª Operación “Caballo de Troya”, perpetrada por la policía asturiana. Por si no la recuerdan, les narraremos los hechos:

Hacia 1998, la insurgencia estatal estaba formada por los grupúsculos PCE(r) (Partido Comunista de España reconstituido, GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre) y ETA (-y- en vasco). Ante la magnitud del enemigo que amenazaba al Estado y a la Santa Madre Iglesia, los altos mandos de la Guardia Civil decidieron pasar a la acción. Contactaron con psicólogos de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey), Grissom de CSI: Las Vegas y prestigiosos estrategas de la  Academia de Policía de Navalmoral de la Mata, y pusieron en marcha un plan maestro: estudiarían las costumbres de los bajos mandos de la jerarquía de los antisistema, y lograrían atraerse a varios de ellos para que actuasen como agentes dobles. En varios de los casos, la dádiva ofrecida fue una motocicleta de baja cilindrada, por lo que esta táctica pasaría a los anales de la historia como “vender la moto”. El plan tuvo un éxito rotundo, hasta que un intrépido joven antisistema logró desfacer el entuerto.

“Si algo fue bien en el pasado, irá mejor en el futuro” han debido pensar nuestros nuevos policías, los cuales ahora se enfrentan a un abanico mucho mayor de enemigos, entre los que se encuentran la Masonería mundial, ETA y miembros del espionaje cubano infiltrados en las filas del Partido Popular. Pero esta vez los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado están preparados. Sus primeros objetivos son los jóvenes raperos antisistema, conocidos por su afición al crack, al pollo frito y a los coches que botan. Para motivarse, los miembros que se intentan infiltrar suelen ver películas de espionaje en la Guerra Fría, sobre todo esa de submarinos en la que participan Sean Connery y Alec Baldwin. La población puede dormir tranquila. Seguiremos informando.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Articulos, CS Octubre. Guarda el enlace permanente.