Hoja Informativa La Barricada Nº7 – El ejemplo de Guadalajara

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EL EJEMPLO DE GUADALAJARA

Tal mes como este, hace 77 años, se produjo en la provincia de Guadalajara un acontecimiento que no tiene antecedentes en la historia de la lucha contra el fascismo. Y es que fue aquí, donde los Italianos del CTV (Corpo di Truppe Voluntaire) de Musolinni, acompañados de agrupaciones españolas, sufrieron su primera derrota como ejército del fascio durante la Guerra Civil Española.

Soldados republicanos en el frente de Guadalajara, posando junto a un CV-33 capturado

Soldados republicanos en el frente de Guadalajara, posando junto a un CV-33 capturado

El objetivo de las 4 divisiones del CTV, (Dio Lo Vuole, Penne Nere, Fiamme Nere y la División Littorio), junto con la División Soria del General Mola, era sencillo: “Domani a Guadalajara, dopodomani a Alcalá de Henares, e fra tre giorni a Madrid“. Así comenta Mario Roatta, general del CTV, lo que ellos pensaban que sería la Batalla en torno a Guadalajara. Motivados y confiados por los fulminantes combates que tuvieron en Málaga días antes, creían que Guadalajara sería un paseíllo antes de entrar en la capital para terminar así, con su Guerra Celere, consiguiendo la victoria y llevándose los honores de tal logro.

Los medios del CTV eran muy abundantes, y es que junto a las cerca de 35.000 personas que componían el Cuerpo, les seguía una Agrupación de carros de asalto y autos blindados, con tecnología militar bastante moderna para la época. Ninguno podría pensar que Guadalajara llegase a ser, como dijo el historiador italiano Olao Conforti “La prima sconfitta del fascismo“.

Con tales efectivos comenzaron su ofensiva el 8 de Marzo por la antigua carretera de Tarragona, la actual A-2, en las cercanías de Algora, bombardeando intensamente a las escasas posiciones que en principio defendían la meseta alcarreña. Con bastante fluidez y con poca resistencia inicial, llegaron a alcanzar en los primeros días lugares fundamentales, muy cercanos a la capital, como son Brihuega y Trijueque, teniendo la mira puesta en Torija, bastión central de la defensa antifascista , y donde tenían el puesto de mando las 3 divisiones que les plantaban cara; la 11ª, al mando de Lister, la 12ª y la 14ª cuyo mando estaba puesto en Cipriano Mera, además de las Brigadas Internacionales enroladas en esas divisiones, que con algunos batallones como el Ernst Thälmann (mayoritariamente alemán), Edgar André (alemanes y austriacos) Commune de Paris (franceses y belgas) o los italianos de la Brigata Garibaldi, ayudaron de manera voluntaria y sin la complacencia de sus estados de origen a una causa universal; la lucha contra el fascismo en todos sus frentes.

Tanques rusos T-26 pasando por la Carretera de Francia a su paso por Trijueque

Tanques rusos T-26 pasando por la Carretera de Francia a su paso por Trijueque

Fundamental es no olvidar el papel que tanto Gran Bretaña, como Francia tuvieron en la Guerra, y es que, no tuvieron bastante ya de por sí, con negar ayuda oficial a los defensores de la legítima República constituida, en su lucha contra el terror fascista, como para, una vez terminada la contienda y soportando la dictadura de Franco, a los pocos años comenzaron a hacer acuerdos comerciales con ellos. Así ha sido siempre la democracia burguesa.

Por otro lado, la División Soria, al mando del General Moscardó y con unos 12.000 soldados, cubría la parte del Río Badiel y posteriormente del Henares, que llegaría a Torre del Burgo, a unos 20 kilómetros de la capital, a la par que los italianos lo harían en los lugares antes citados.

Teniendo en cuenta la situación, la táctica del Ejercito Popular Republicano (EPR) cambió; y es que en ninguna situación mejor que esta tiene cabida la frase de que “la mejor defensa es un buen ataque“. Así fue, como una vez los facciosos habían avanzado más allá de Trijueque, se desplegó el 18 de Marzo una contraofensiva de inmensa magnitud en la zona.

Junto a los factores climáticos que ayudaron al embotellamiento que sufrieron los italianos en la N-II, y a tener que suspender en gran medida sus incursiones aéreas por la situación en la que se encontraban sus hangares más cercanos (en casi todo momento inutilizados por el barro), la fortaleza y valentía mostrada por los cuerpos del EPR fue patente en la magnitud de los hechos que acontecieron; por un lado, consiguieron frenar y posteriormente hacer huir a los cuerpos italianos que habían rebasado Trijueque; por otro lado, y posiblemente, el episodio más señalado de la Batalla, aquella que sucede en los bosques entre Torija y Brihuega y que acaba con el asalto al Palacio de Ibarra por las tropas italianas del Batallón Garibaldi, junto con los internacionales, por las que los legionarios italianos que sobreviven, huyen despavoridos a Brihuega, que un día más tarde, será tomado de nuevo por el EPR.

Restos de vehículos italianos abatidos por la aviación republicana

Restos de vehículos italianos abatidos por la aviación republicana

Este episodio, junto con los intensos bombardeos y ametrallamiento que la aviación republicana (protagonismo de los llamados “Chatos” y “Moscas“, de origen soviético), somete a las tropas fascistas en la autovía, marca un punto de no retorno en la contienda, y es que será el momento en el que los legionarios se vean obligados a huir, dejando atrás abundantísima munición y carros de combate.

Los facciosos, acorralados, tienen que huir hasta la altura de la población de Ledanca, a posiciones mucho más retrasadas, donde al final asientan su línea, que no se moverá demasiado en esta zona de Guadalajara hasta el final de la guerra. Por la parte del Río Badiel y el Henares pese a estar cerca de la capital, no tenían capacidad de poder enfrentarse a las tropas que habían derrotado al ejército legionario, por lo que finalmente asientan su línea entre las poblaciones de Montarrón y Fuencemillán.

Aunque bien es cierto que las bajas mortales en ambos bandos fueron altísimas, (aproximadamente unas 3000 en cada uno), la victoria del Ejercito Popular fue un hito en la historia antifascista, siendo aquella población que constituía el EPR, una mayoría que permaneció leal a una verdadera República de los trabajadores presentada por el Frente Popular, que luchó por la emancipación de la clase obrera ante la oligarquía y cacicazgo que nutría la vieja España y que combatió con uñas y dientes por seguir manteniendo vivas las esperanzas de la Revolución, y por que el fascismo no pasase a Madrid.

Junto a ellos, fueron los voluntarios internacionales llegados de diferentes lugares, los verdaderos vencedores del conflicto, que tan sonado fue internacionalmente, y que aún a día de hoy resuena en todos nosotros.

Como arriacenses y antifascistas, para nosotros es un orgullo que en las mismas tierras que estamos luchando, miles de compañeros dejasen la vida por las mismas ideas que nosotros compartimos y alcanzasen la victoria de tal manera. Sin duda, ¡Todo un ejemplo al que imitar!


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