Comunicado ante el 1º de Mayo

Hoy, viernes 1 de mayo, estamos concentrados con motivo del Día del Trabajador. El día de la clase obrera, no un día festivo más sino un día de la clase obrera. ¿Es la clase obrera el motor transformador de momentos críticos cómo los que vivimos? Hagámonos a la idea que para el sólo hecho de celebrar un día para el trabajador han tenido que correr ríos de sangre. Si fuera por los grandes capitales que controlan el país, actualmente la existencia de sindicatos, manifestaciones, huelgas, etc., estaría no sólo prohibido sino perseguido de la manera más cruel.

Volviendo a la pregunta que se formula en anteriormente acerca de la clase obrera como fuerza transformadora, preguntémonos ¿quién no es clase obrera en este país?. Desde el/la albañil de la obra (una figura muy típica durante la especulación inmobiliaria) hasta el/la cajer@ que nos atiende cuando hacemos la compra, pertenecen a esa gran masa homogénea que se llama clase obrera. Nosotros, nuestros padres, nuestros abuelos pertenecen por origen social a la clase dominada. Las diferencias económico- sociales entre clases nos separa a niveles abismales, donde los grandes capitales (que tienen nombres y apellidos) manejan cifras monetarias ensordecedoras, que jamás ninguno de nosotros llegaremos a ver. Manejan nuestros destinos de la manera más cruel, vendiendo nuestro presente y futuro a cambio de intereses económicos en los que el ámbito humano de la sociedad queda completamente eliminado.

¿Quiénes manejan la sociedad? La preeminencia de unos sectores sociales sobre otros viene determinada por el control de los medios de producción de bienes. La burguesía, como clase social económicamente superior, queda encargada del control de esos medios que les otorgan todo el poder con el que se reparten el mundo. La relación se hace más jugosa para los que se sitúan en la parte superior de la pirámide, cuanto mayor es la plusvalía (beneficio ó rédito económico que obtiene el burgués por el trabajo del obrero). ¡Ésta es la base de las relaciones económico- sociales! Obviamente, las realidades a las que se enfrentan tanto patrono/burgués como obrero son bien diferentes. La contínua lucha de clases existente entre ambos polos de la sociedad construye la evolución histórica de los pueblos. La evolución de las sociedades depende, en gran medida, de esa evolución histórica de la lucha de clases.

En nuestro país, la clase obrera luchó con sangre y ahinco en sus demandas. La demostración de fuerza llegó a tales niveles que se plasmó en diferentes momentos: Revolución de Asturias (1934), victoria del Frente Popular, etc. Tras tres años de guerra, la represión se cernió sobre el país como un negro cuervo. Los más comprometidos resistieron en el monte (en Guadalajara bajo los nombres de «El Pena» y «Amador», cuya memoria histórica nos ha sido casi vedada) sin apenas contacto con el exterior. Ellos son la clase obrera que luchó y resistió. Aquella que no se redimió. Tras 40 años de una amnesia colectiva y total denominada franquismo y, otros 38 años de mal llamada democracia nos obligan a olvidar a la clase obrera, nos obligan a los jóvenes a irnos al extranjero a buscarnos una vida que nuestro país no nos garantiza, nos obligan a ceder la sanidad y la educación, nos obligan a acceder a empleos basura, nos obligan a irnos de nuestras casas y, encima nos obligan a callarnos. Muy bien, pues nosotros somos la clase obrera y somos la destinada a hacerse con el poder.

“El motor de la historia es la lucha de clases.” Karl Marx.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Articulos, CS Octubre. Guarda el enlace permanente.