La Barricada Nº29 – Elecciones 2015

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ELECCIONES 2015

A pocos días de los comicios electorales, muchas son las incógnitas que se abren para este futuro cercano.

Las encuestas varían muchos puntos respecto un día a otro, respecto a los intereses de quienes las hacen, y de aquellos medios que las pretenden difundir. Encontramos varios sujetos de importancia (ordenados según el porcentaje de votos de la encuesta del CIS del 3 de diciembre, al cual añadimos el porcentaje de abstención):

-El Partido Popular sigue manteniéndose como líder con el 28,6% de intención de voto. El hecho de estar en una coyuntura temporal de creación de empleo hace que se mantenga en el liderato. Si la coyuntura es temporal (propia del período de navidad), la contratación también lo es, como muestran el gran número de contratos a de corta duración y a tiempo parcial.

Esa primera posición se debe a que hacen verse como los garantes de la estabilidad y el orden (su orden). Obviamente no se la hayan ganado con las intervenciones de Mariano Rajoy “¿Y la europea?” (septiembre 2015), “España es una gran nación y los españoles, muy españoles y mucho españoles” (mayo 2015) ó “Es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde” (diciembre 2015); o las de la señora De Cospedal “La indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido en forma efectivamente de simulación, simulación de lo que hubiera sido en diferido en partes de lo que antes era una retribución” (febrero 2013); o el famoso “caloret” que comentaba Rita Barberá (febrero 2015).  Lo que es de extrañar, es que a pesar de los graves recortes en el sector público (de la enseñanza a la sanidad, pasando por sectores dependientes y funcionariado), a pesar de los escándalos de corrupción, de la sanción de leyes impopulares (Aborto, LOMCE, Mordaza) se mantengan en esa posición y por tanto, sean el rival a batir por parte del resto de partidos.

-El PSOE obtendría un 20,8%. La figura de Pedro Sánchez como renovador del partido, y las supuestas inclinaciones más a la izquierda no le han ayudado mucho a remontar la situación. Un programa político basado en “si gano haré…” cuando en el tiempo en que gobernaron no hicieron nada, no les ayuda a gozar de apoyos. A esto hay que sumarle una pérdida de votos en Cataluña y unos perennes casos de corrupción en Andalucía. Sin embargo, ya están proponiendo “pactos antiPP” con el que probablemente pudiera ser su colega de gobierno.

Ciudadanos: Chico y chica guapa, buena presencia, grandes oradores, cuya tarea es “llevar a cabo una nueva transición democrática”. Albert Rivera e Inés Arrimadas, con un 19% de los votos (y subiendo, y aupado por los medios de comunicación) podría llegar a ser la segunda fuerza, y en cualquier caso, parece ser que su programa electoral será el vencedor. La supuesta “renovación democrática”, el consenso y la eficiente gestión por parte del estado, es una fachada para que sigan mandando las grandes empresas. Y es que ese programa político ha calado entre la población, obligando a los grandes partidos a asimilar parte de ese programa (pactos de estado, fin de la corrupción). Su relativa ambigüedad les puede dar la llave de gobierno, ya que son capaces de pactar con cualquiera de los 2 grandes partidos (como ya han hecho en las municipales). El gobierno de PSOE+Ciudadanos como sustento del régimen sería una opción que desbancara al PP. La otra posible opción de pacto con el PP, siendo presidenta Soraya Sáez de Santamaría empieza a vislumbrarse.

Podemos obtendría el 9,1%, al que se llegaría al 15,7% con las coaliciones territoriales (mareas en Galicia, pactos en la Comunidad Valenciana, etc). Lo que en su día apareció como un cambio profundo, ha ido diluyéndose hacia posturas centrales (una socialdemocracia al estilo nórdico, “ni de derechas ni de izquierdas”), más inclinadas a un relativo cambio político que a ese panorama renovador de sus orígenes. No podemos negar que a este partido le han dado palos por  todos los lados; la prensa que lo aupó fue la misma que lo ha bajado de la nube; el desprestigio asociado a la amistad con Venezuela y Grecia, el caso Monedero, etc. Y es que fue un partido creado desde arriba, dirigido por un gran líder (como talla política) y que creció de forma demasiado rápida e incontrolada, donde entraron (y salieron) demasiadas posturas.

Unidad Popular con un 3,6%, significa que una casi extinta Izquierda Unida resurja adelantada por la izquierda por diversos movimientos sociales. Alberto Garzón es un político muy bien valorado por la ciudadanía y por las encuestas, que apareció un poco antes del fenómeno de Podemos, pero que no ha sido la figura que pudiera encabezar el cambio político.

UPyD con un 0,7% está desaparecido del mapa político. En su día fue un predecesor “renovador” de lo que hoy es Ciudadanos (aunque con políticos bastante pésimos como Rosa Díez o Toni Cantó).

-Los que resumen las encuestas no suelen hablar del porcentaje de abstención, ni mucho menos de si ésta se es una falta de legitimación y representación de partidos políticos-población o de si se trata de un pasotismo generalizado. Es cierto que los datos suelen estar en las encuestas, pero prefieren omitirlos, más aún cuando podrían poner en peligro la legitimidad del sistema. Por lo que parece indicar, las encuestas afirman que aumenta la intención de voto. También parece ser que el voto está sin decidir por parte de una parte del electorado.

¿Qué lectura podemos hacer de todos estos datos?

1) El régimen político surgido del año 78 está en proceso de descomposición. Las medidas económicas, el problema de Cataluña y el golpe sufrido por la clase media (en verdad es clase trabajadora como todas las demás, pero con un nivel de renta algo superior) ha obligado a los poderes fácticos a sacarse de la manga unos frenos al descontento social: Primero fue Podemos como canalizador del descontento, que cuando cobró demasiada importancia (y tenía un mensaje menos moderado) fue paulatinamente relegado del mapa electoral. A su vez hicieron surgir al “Podemos de derechas”, es decir, Ciudadanos como líder moderado y equilibrado del cambio. El PP como garante del sacrosanto orden constitucional ya no parece servir, y es que son muchas (demasiadas) voces las que piden un cambio en la Constitución.

2) Ante cualquier atisbo de cambio, los grandes poderes económicos utilizarán la política del miedo para mantenerse en el poder, ya sea a través de un bloqueo en la economía (retirada de capitales, desabastecimiento de productos básicos, sanciones) ya sea con el papel que juegue la prensa.

3) Los medios de comunicación de masas ejercen una influencia capaz de aupar o tumbar a un candidato político, siempre al antojo del grupo empresarial que tiene detrás.

4) Que el auge temporal de la izquierda parlamentaria (Podemos) fue producto de los platós de televisión más que de un contrapoder real en las calles. El hecho de no llegar a acuerdos con Unidad Popular, es un grave golpe a las esperanzas de victoria de la izquierda parlamentaria, ya que si sumásemos ambos porcentajes de voto, podría situarse como una fuerza relativamente importante y de peso, en lugar de ser algo meramente nominal.

5) Que una alternativa de contrapoder (da igual si es parlamentaria o extraparlamentaria) no será real si no genera un poder popular y económico alternativo, que además tiene que ser capaz de coordinar y unificar las diferentes luchas.

¡DESENMASCARA SU FARSA, TUMBA SU RÉGIMEN!

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