La Barricada Nº34: La guerra de Siria, cinco años de terror, cinco años de vergüenza

Descarga La Barricada Nº34

La guerra de Siria, cinco años de terror, cinco años de vergüenza

El levantamiento de parte de la población siria contra el presidente, Bashar al-Assad, originó un enfrentamiento interno que dura ya cinco años. Entre los motivos de la guerra se señalan las desigualdades socio-económicas, la búsqueda de la “democratización”, las diferencias religiosas y la mala situación económica del país en el año 2011.

Independientemente del conflicto interno, las razones de la guerra de Siria van más allá. Se trata de un territorio estratégico en el que existen muchos intereses a nivel internacional:

1) Siria posee fuentes de petróleo y de gas, dos recursos muy codiciados actualmente. La existencia de diferentes proyectos de gasoductos con los que abastecer Europa pudo ser uno de los motivos que incentivaron la guerra. Las dos propuestas principales partían del yacimiento de gas natural más grande del mundo, el South Pars, que está compartido por Irán y Qatar. En 2010 comenzaron las negociaciones para construir un canal que nacería en Irán, pasaría por Irak y terminaría en el puerto sirio de Baniyas (con la aprobación de Rusia cuyo único puerto en el mediterráneo, Tartus, se encuentra a muy pocos kilómetros). En cambio, la propuesta impulsada un año antes por EEUU para extraer el gas desde Qatar y transportarlo por Arabia Saudí, Jordania, Siria y Turquía para acabar Europa había sido rechazada por el presidente sirio.

2) Se trata de un gobierno que escapa de la influencia de países extranjeros, muestra de ello es que la empresa petrolera no ha sido privatizada y no tiene deudas con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La falta de control sobre los demás estados provoca la furia de las grandes potencias occidentales: por ejemplo, desde el año 1979 los norteamericanos confeccionan anualmente una lista, denominada posteriormente como “el eje del mal”, con los países a los que consideran patrocinadores del terrorismo y la inclusión en ella implica una serie de sanciones y restricciones de ayuda internacional. Con la salida de Corea del Norte en 2008 y la de Cuba el pasado año, sólo quedan Irán (desde 1984), Sudán (desde 1993) y Siria (desde 1979).

3) El enfrentamiento entre EEUU y sus aliados con Rusia y China convierte a Siria e Irán en la barrera que separa ambos bloques, haciendo que sean territorios estratégicos muy valiosos.

Se puede decir que es un conflicto complejo en el que han ido apareciendo diferentes bandos:

El Ejército Sirio Libre (ESL). Fue el primer grupo de rebeldes y se armaba y financiaba con la ayuda de E.E.U.U., Turquía, Arabia Saudí y Qatar.

El Ejército Sirio y las Fuerzas de Defensa Nacional. Defienden al gobierno con el apoyo de Rusia, Irán, Irak y el movimiento chií libanés denominado Hezbolá.

Las milicias kurdas. Se oponen a los dos anteriores y su objetivo es defender a la minoría kurda que representa el 10% de la población.

Los islamistas del Frente al Nusra, filial de Al Qaeda en Siria, y El Estado Islámico (EI).

Con el transcurso de la guerra el ESL se fue fragmentando y empezaron a ganar protagonismo los yihadistas dando lugar a la intervención directa de EEUU. En septiembre del 2014, una coalición de los norteamericanos con Jordania, Bahréin, Qatar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos empezó a bombardear al EI. Asimismo, Francia inició los ataques en septiembre del 2015 y el Reino Unido, en diciembre. Rusia comenzó la ofensiva en septiembre atacando tanto a los terroristas del EI como a los rebeldes que se oponían al régimen de Assad.

01 Sobran racistas

Se trata de una guerra que entra en su sexto año y que actualmente poco tiene que ver con los sirios. La población rondaba los 22 millones antes del conflicto y según datos de la ONU alrededor de 255.000 personas han muerto, 12 millones necesitan asistencia humanitaria urgente dentro de Siria y se han generado 4 millones de refugiados en los países vecinos y centenares de miles en Europa. Se calcula que más de la mitad de las personas refugiadas en el mundo (53%) proceden de tres países: Siria, Afganistán y Somalia.

El flujo de personas entre países en busca de unas condiciones de vida mejores es algo frecuente en Europa. No obstante, es interesante conocer la doble moral occidental, diferenciando entre los inmigrantes que huyen de la pobreza (cuya motivación es económica) y los que se consideran refugiados, ya que estos últimos tienen derecho legal a solicitar asilo político en otros países. Este derecho está contenido en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 y se desarrolló en la Convención de Ginebra de 1951 y su Protocolo (Protocolo de Nueva York de 1967). También está recogido en otros tratados internacionales y regionales como la Carta Europea de Derechos Fundamentales. El Estado español lo reconoce en su Constitución y lo regula a través de la ley 12/2009. Según la misma, “la condición de refugiado se reconoce a toda persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas, pertenencia a determinado grupo social, de género u orientación sexual, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede o, a causa de dichos temores, no quiere acogerse a la protección de tal país, o al apátrida que, careciendo de nacionalidad y hallándose fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, por los mismos motivos no puede o, a causa de dichos temores, no quiere regresar a él”.

02 PEGIDA members Rotterdam

A pesar de todos los compromisos y leyes que regulan estos derechos la realidad es bastante diferente. A principios de año la propuesta de la UE era acoger 160.000 personas, medida que se podía prever que sería insuficiente teniendo en cuenta que el año pasado llegaron a Grecia más de 850.000. En el mes de Marzo el parlamento europeo firmó un acuerdo con Turquía con el fin de desviar el flujo masivo de inmigrantes a este país, por supuesto, a cambio de numerosas ventajas para los turcos. La última propuesta que se ha planteado desde Bruselas implica derivar las solicitudes a otros estados miembros cuando un país reciba un número desproporcionado de peticiones de asilo. No obstante, los gobiernos se pueden negar a participar en la reubicación a cambio de 250.000 euros por cada solicitud rechazada.

La crisis de los refugiados no solo supone una crisis humanitaria, también ha provocado un incremento de la xenofobia en Europa. Por ejemplo, la agrupación “Patriotas contra la islamización de occidente” (PEGIDA) lleva varios meses manifestándose en distintas ciudades alemanas. En Finlandia, Suecia y Bulgaria han surgido patrullas ciudadanas contra los refugiados. A nivel institucional la derecha tradicional y la extrema derecha están utilizando el discurso antiinmigrantes para ganar popularidad. Es el caso de Dinamarca, donde el Partido Popular Danés fue el segundo más votado y apoya al gobierno en coalición, como ya hizo en el pasado. Una de sus propuestas fue confiscar a los refugiados sus bienes para sufragar su estancia en el país, un mecanismo legalizado que al final no se ha aplicado. En el sur de Europa la crisis ha provocado que el voto ciudadano se acerque más a la izquierda, como es el caso de Podemos en España. En Portugal, el Bloque de Izquierda y el Partido Comunista sostienen al gobierno del socialista Antonio Costa y en Grecia gobierna Syriza, aunque en el país heleno también irrumpió en el Parlamento como tercera fuerza el partido neonazi Amanecer Dorado.

Las acusaciones fascistas contra los inmigrantes sirios son infundadas, ya que, Europa no es ni mucho menos su principal destino. Según datos de ACNUR, los principales países de acogida tienen un PIB hasta 30 veces inferior al de España, encontrándose 1,9 millones de los desplazados en Turquía, 1,1 millones en Líbano, 250 mil en Irak, 630 mil en Jordania y 150 mil en Egipto.

Las condiciones de vida en los campos de refugiados son indignantes. De hecho, el 86% de las personas refugiadas en el mundo son acogidas en las regiones más empobrecidas y sólo disponen de los recursos más básicos. Además, en los últimos meses se han denunciado violaciones a niñas o incluso bombardeos en los campamentos.

Mientras los dirigentes de las principales fuerzas políticas negocian la vida de los sirios como si de beneficios comerciales se tratase, miles de personas se encuentran en condiciones infrahumanas y se ven obligadas a recurrir a las mafias en el intento por alcanzar un lugar seguro. Aparte de no ofrecer una solución real, la UE ha amenazado en varias ocasiones con acusar de tráfico de seres humanos a aquellas personas que prestan ayuda humanitaria. La detención en la isla griega de Lesbos el pasado mes de enero de tres bomberos españoles pertenecientes a la ONG PROMAID es una prueba de ello.

03 Campo de Zaatari, en Jordania

La globalización y el capitalismo van ligados a la deshumanización y a la vergüenza. Los intereses económicos han pasado a ser la moneda de cambio entre las grandes potencias mundiales, sin reparar en el coste humano que conllevan sus actos, y favoreciendo el avance de la extrema derecha mediante la confusión y el miedo que generan en la población. Mientras tanto, la realidad es que miles de personas mueren cada día tanto en Siria por la guerra como en las fronteras y mares cuando huyen de ella. Nuestra alternativa es la defensa de la igualdad entre razas y la solidaridad con los pueblos oprimidos, apoyando la soberanía de cada territorio en la lucha por su futuro.

Contra la intervención extranjera en Siria. Contra el fascismo y la xenofobia

Por la defensa de la solidaridad internacional

NO AL IMPERIALISMO

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Articulos, CS Octubre, La Barricada. Guarda el enlace permanente.