La Barricada Nº3. Fascismo en nuestro país: Pasado, presente y perspectivas de futuro

Descarga 03 La Barricada – Fascismo en nuestro país. Pasado, Presente y Perspectivas de futuro

Fascismo en nuestro país. Pasado, Presente y Perspectivas de futuro.

Otro Noviembre que entra y otro aniversario de la muerte del dictador Franco, aunque no  el fin de la dictadura. Como hemos dejado claro en numerosos escritos, nuestra postura no es nada vacilante con respecto a nuestra historia reciente. Mantenemos firmemente, y cada vez con más claridad, nuestra postura acerca del carácter fascista del estado en este país, como forma de dominación de la Burguesía a través de sus instituciones parlamentarias y sus partidos políticos. El fascismo nunca se marchó de este país, ni tampoco pudo verse derribado por nadie. El fascismo se consolidó tras la fachada democrática del régimen en el “proceso conocido como transición”, pero lo cierto es que dicho proceso un fue nada más que un “pacto de transacción”.

El fascismo siguió gobernando con sus viejas formas represivas, combinándolas con las  nuevas formas, sin depuración alguna de sus cargos de responsabilidad, sin perdón a una sola víctima franquista, es sí, tras un flaco velo de “cambio”. Todo de repente se disfrazaba de “democracia”: Se pasa de tener un Caudillo como figura de representación nacional a la de un Monarca, elegido a dedo por ese mismo Caudillo, que jura solemnemente continuar el legado franquista.

Se cambian los nombres de las instituciones represivas (Del Tribunal de Orden Público a  la Audiencia Nacional, de la Brigada Político Social a la Brigada de Información, etc) pero se mantenían sus sedes, sus funcionarios, sus cargos represores. Nos vendieron
ese cambio democrático sin decirnos que el único cambio fue una mera cuestión nominal. La población engañada, en su mayoría, aceptó esas reformas. Aquí es necesario mencionar un cambio importante. Para que todo este “tinglado de fachada” fuera posible era necesario repartir el pastel entre más manos.

En boca del Camarada Manuel Pérez Martínez (Arenas): “La oposición domesticada no constituyó nunca un frente de lucha contra el régimen, sino una variante del mismo régimen. En sus tinglados – típicos de la época- siempre estuvieron integrados los sectores fascistas que representaban los intereses de un sector importante de la oligarquía y las transnacionales. La muerte del criminal Franco y los sucesivos retoques cosméticos de su régimen no cambiarían nada sustancial. El poder seguiría en manos de aquellos que lo habían venido ostentando durante cerca de cuarenta años, por lo que la reforma democrática no iba a ser sino una máscara tras la que se trataría de ocultar la permanencia del fascismo sin Franco, en contra de las exigencias de verdaderos cambios democráticos que la clase obrera y amplios sectores populares venían demandando”.

Ya no solo la derecha más rancia quería la tarta, sino que la supuesta izquierda que tanto ansiaba la “democracia” entraba de lleno en el reparto, olvidando sus supuestos principios políticos. Ya “todo valía”, a cambio de unos asientos en el Parlamento. Los viejos  franquistas instaurados ahora en UCD o Alianza Popular (más tarde la gran mayoría formaría el actual Partido Popular), tendían la mano al PSOE de Felipe González y al podrido ya por aquel entonces PCE dirigido por el revisionista eurocomunista Carrillo. Todos estos grupos dejaban a un lado las diferencias para consolidar “La Reforma” del régimen. Aceptaban la bandera rojigualda impuesta a sangre y fuego y se olvidaban de la bandera por la que lucharon sus militantes durante la Guerra Civil.

Poco a poco van pasando los años y se van legalizando partidos políticos que quieren subirse al carro del supuesto cambio. La mayor parte de organizaciones de izquierdas acaban formando parte de las estructuras del régimen, la gran mayoría dejarán de existir, y nacerán otras nuevas ligadas ya al electoralismo y la servil vía parlamentaria.  Mientras tanto la vía extraparlamentaria y la Guerra Sucia de los fascistas siguen actuando con impunidad, asesinando impunemente a cientos de militantes revolucionarios que no se creyeron el pacto de la Transición. No solo actúan las bandas fascistas tal y como lo hacen hoy, sino que el propio Gobierno dirige de forma encubierta operaciones terroristas a través de grupos paramilitares. Falangistas, Batallón Vasco Español, GAL, etc… actúan bajo la batuta del estado.

Años más tarde los galosos Vera Y Barrionuevo pasarían de forma testimonial por la cárcel de nuestra localidad. Ni que decir tiene que cumplieron una mínima parte de sus condenas.

Y entretanto en la parte de nuestra barricada, luchadores siendo linchados desde las instituciones estatales y el terrorismo de estado. Miles de represaliados, cientos de asesinados y torturados, y organizaciones ilegalizadas de todo tipo (Partidos políticos, organizaciones sociales, radios libres, periódicos, etc).

En resumen esa ha sido la táctica usada por el fascismo durante todos estos años. Y actualmente se sigue utilizando. La palabra “ilegalizar” a todo lo que se salga de su margen de permisividad está a la orden del día. Las cárceles siguen llenas de presos políticos, al igual que en estos últimos cuarenta años. Jamás dejó de haber presos políticos en este país. Bajo medidas tan cuestionadas, incluso por los aliados de las democracia burguesas europeas, como la Doctrina Parot, cadenas perpetuas encubiertas, la dispersión o el aislamiento, el estado trata de conseguir la completa aniquilación de los presos políticos en las prisiones.

-¿A qué régimen que aplica estas medidas se le puede llamar democrático?
– Si cada vez se pone más de manifiesto que la Transición fue una burda farsa, ¿Por qué seguir llamando a este país como democrático?
-¿Cuándo se pasó de una dictadura a una democracia burguesa?

Desde la izquierda no domesticada debemos hacer autocrítica y recordar que el fascismo no es solo el que nos muestra la imagen de Franco, Hitler o Mussolini. Es nuestra obligación desenmascarar al régimen y llamarlo como lo que es: Un sistema fascista en toda regla, y como tal debemos combatirlo.

Mucho se habla últimamente del “resurgir de la extrema derecha” en el estado español, sobre todo a raíz de las últimas provocaciones contra todo tipo de “propuesta por la independencia”. Sin embargo este tipo de actuaciones, propias de bandas de matones, se vienen repitiendo desde hace mucho tiempo ya, contra todo lo que huele a “rojo o separatista” y que puede dañar la integridad moral del reino de la caspa. Brutales palizas, asesinatos, ataques a locales de organizaciones sociales y políticas, amenazas constantes… una serie de actuaciones a sus espaldas por las que suelen salir impunes estas bandas fascistas organizadas. En Guadalajara tenemos muy presente como actúan estos grupos: Nuestro Centro Social ha sido atacado varias veces, así como varios de nuestros miembros y otros compañeros cercanos han sido agredidos en multitud de ocasiones. Sus ataques son una constante mientras su impunidad es absoluta: No sufren detenciones, las raras veces que son juzgados son absueltos.

Nosotros tenemos presente que vamos a seguir luchando contra esta escoria que hace el papel del fascismo callejero, pero también tenemos claro que los fascistas que más nos  preocupan llevan traje y corbata y son los que dirigen el cotarro desde los asientos del poder y las grandes corporaciones empresariales. Son los que están esquilmando todos los derechos, recortando en todos los sectores sociales, los que juzgan desde Tribunales del poder, los que dicen que les votemos cada cuatro años, los dirigentes de empresas bancarias o los grandes especuladores y terratenientes. No son simples burgueses, son los que apuntalan este régimen de servidumbre moderna en las características concretas de este estado.

Combatir al fascismo no es tarea fácil, pero es necesario. Debemos desechar por  supuesto aquellas formas que nos proponen “desde dentro” como es el electoralismo senil que solo apuntala y legitima su dominación. Luchar al margen del régimen es una necesidad. No podemos seguirles el juego ni a los que gobiernan ni a los que les bailan el agua. Hay que acabar con su circo y para ello es necesaria la Organización Independiente de la Clase Obrera y la unidad de los revolucionarios. Desde el Centro Social Octubre lo tenemos claro, en Guadalajara y en el resto del estado, no hay otra manera de ejercer la lucha de clases.

MUERTE AL FASCISMO EN TODAS SUS FORMAS

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Articulos, CS Octubre, La Barricada. Guarda el enlace permanente.