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La Barricada Nº 41: ¿Qué modelo de provincia queremos?

Descarga 41 La Barricada – Qué modelo de provincia queremos

¿QUÉ MODELO DE PROVINCIA QUEREMOS?

El incendio en la Riba de Saelices en 2005, los numerosos trasvases Tajo- Segura que afectan a la cabecera del Tajo en el sur de Guadalajara, el despoblamiento y envejecimiento rural generalizado; especialmente en lo que denominan la “Serranía Celtibérica” donde la tasa de poblamiento es similar a la de Laponia (Finlandia). Frente a este panorama con poco futuro, sólo la capital de la provincia y los alrededores se ven claramente diferenciados.

Guadalajara ha sufrido el saqueo continuado de las instituciones; otras veces no se ha hecho apenas nada por generar actividades productivas que hicieran crecer a la provincia. Desde el franquismo, Guadalajara ha sido testigo y protagonista de los grandes planes energéticos del régimen: la cantidad de presas y embalses en nuestra provincia es notorio; 2 centrales nucleares en tan poco territorio lo confirman (la de Zorita se está desmantelando ahora dada su vejez). La producción energética que se realiza en nuestra provincia es un signo creado por la autarquía promovida por el régimen fascista del 39. Planes que estaban copiados a la II República y que, a su vez ésta, copió del dictador Primo de Rivera.

Tras la guerra civil, nuestra provincia fue completamente perforada por numerosas  presas y embalses construidos por mano de obra esclava durante los peores momentos de la Posguerra. Así podemos contar con: el embalse de Pálmaces de Jadraque, el embalse de Sacedón, el embalse de Buendía, la central nuclear de Zorita de los Canes, etc. Mano de obra esclava (represaliados políticos) para construir la grandeza del régimen.

Todos estos proyectos suponían la destrucción de comarcas enteras de nuestra provincia a las que el régimen franquista no dio ninguna salida justa. Por ejemplo, en el caso del embalse de Buendía que ahogó el pueblo de Santa María de Poyos: a sus habitantes se les dio a cambio unas tierras en Peñafiel (Valladolid). La solución que se les daba a los desplazados por las faraónicas obras estaba a  400 kilómetros de donde se había criado su familia durante siglos. Por otro lado, en aquellos pueblos donde las familias se resistieron el gobierno decidió el derrumbe de las viviendas forzando el desplazamiento obligado de las familias.

Estas obras faraónicas hoy pierden su sentido en lugares como Sacedón, un pueblo de relativa importancia regional. Se trata de una localidad que en los últimos 50 años ha vivido del turismo derivado del embalse (“Mar de Castilla”): ahora la situación del pueblo es crítica. El embalse está prácticamente vacío, continúan los trasvases y las épocas de grandes afluencias de turistas se han acabado. ¿De qué sirvió tanta obra? ¿Quién va a querer bañarse y navegar en un barrizal?

El robo por parte del estado franquista a los pueblos y comarcas de nuestra zona no acaba ahí. Después de fracasar con la autarquía, el liberalismo económico apareció en el seno franquista y el país se convirtió en pocos años en una pequeña potencia económica. El franquismo autárquico debía madurar y cambiar: España era la décima potencia industrial. El desarrollo industrial promovió una gran emigración del campo a la ciudad sin ningún tipo de control. Generaciones nacidas en los años 50 y 60 recordarán todavía barriadas de los poblados chabolistas surgidos de la emigración interna, especialmente en las grandes urbes. Si por un lado las ciudades aumentaban exponencialmente su población, los pueblos quedaban prácticamente muertos, o condenados a una muerte segura con el paso de los años.

Las tentativas “naturalistas” del régimen propiciaron la expropiación masiva de tierras en aquellas zonas donde la población había abandonado su localidad. Es el caso de la Sierra Norte de Guadalajara donde una gran cantidad de pueblos abandonados fueron utilizados posteriormente por el ICONA (Instituto de Conservación de la Naturaleza) para crear los denominados “Parques Naturales”. Con la excusa de promover espacios verdes en nuestro país, se ha robado con total impunidad las propiedades pertenecientes a los trabajadores del mundo rural. Frente a campesinos con un arado romano se alza un bulldozer y operarios del Estado que vienen a tirar abajo el pueblo.

 

Frente al interés por crear parques naturales en la Sierra Norte de Guadalajara (Sierra de Ayllón y Hayedo de la Tejera Negra), a poco más de 100 kilómetros y dentro de la misma provincia: el abandono del monte es total. La Comarca de Molina de Aragón se hunde en el abandono del gobierno. El despoblamiento es total (aunque curiosamente el número de pueblos abandonados es radicalmente inferior en esta zona respecto de otras de la provincia). Dicha comarca sufre el más absoluto desinterés por parte de las instituciones y sólo las alternativas colectivas de sus pobladores permiten una salida tímida a un problema más que preocupante.

Un ejemplo claro de resistencia es el caso de los 8 de Yesa, imputados tras una carga de la Guardia Civil en octubre de 2012 en Artedia (Zaragoza), sumando en total unas penas de 36 años de cárcel y 22.000€. En este caso, los vecinos protestaban para que no se les expropiasen los terrenos (su forma de vida y su sustento, y encima mal pagado) para el crecimiento del embalse de Yesa.

Tenemos otro ejemplo de resistencia frente a la despoblación. Ésta vez es en uno de los pueblos abandonados de nuestra provincia (situado en la Sierra Norte de Guadalajara), un grupo de repobladores ocuparon el pueblo de Fraguas con el fin de dar una salida a aquellos espacios muertos y, realizándolo, fuera de las redes comerciales del capital. La ocupación de este pueblo viene desde 2013 y ahora, la Junta de Comunidades de Castilla- La Mancha ha denunciado a los pobladores a los que se les piden penas de prisión de hasta seis años y multas de hasta 30000 euros. Primero ejecutan el desalojo del lugar sin una compensación justa, luego publicitan su abandono como consecuencia del desarrollo industrial y, después, reprimen a quien intenta cambiar lo establecido.

¿Es justo lo que hacen con nuestra provincia, con nuestros pueblos y  nuestros campos? 

¿Qué clase de modelo de provincia queremos? 

¿Queremos una provincia de pueblos vacíos, embalses secos y bosques quemados? 

Publicado en Articulos, CS Octubre, La Barricada

Concentración “No a la guerra” 27M

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Nuevas fechas para el curso de “Feminismo y política”

Desde el Centro Social Octubre os comunicamos que las dos últimas sesiones del curso “Feminismo y Política” impartido por Lidia Falcón y previsto para el último fin de semana de abril, se trasladan por problemas de fechas, al 17 y 18 de JUNIO. Pedimos disculpas por las molestias que pueda causar.

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